Probamos Oculus Go, las gafas sin cables para adentrarse en la realidad virtual

Sin hacer un gran desembolso podemos empezar con esta tecnología y quedar razonablemente satisfechos

La realidad virtual (RV) no está teniendo tanto impacto como los fabricantes tenían pensado. Pero repasemos algunas de las opciones que hay en la actualidad. Oculus Rift, HTC Vive o Sony PlayStation VR nos ofrecen una tecnología en realidad virtual con unos resultados bastante logrados.

Los inconvenientes que encontramos en estas gafas y sus accesorios son que por un lado, Oculus Rift y HTC Vive necesitan de un ordenador bastante potente para que tengan una buena calidad en los gráficos. Además, aunque su precio ha bajado, aún no son asequibles para muchos usuarios. Y respecto a la alternativa de Sony, necesitamos disponer de una PlayStation 4.

Hemos probado las gafas de realidad virtual Oculus Go y lo más llamativo al abrir la caja y leer sus instrucciones es que no es necesario conectar ningún cable a un dispositivo externo. A simple vista el plástico con el que han sido fabricadas es de buena calidad, son robustas y bastante ergonómicas. La espuma recubierta de tela, que es la zona que está diseñada para colocar sobre nuestra cara, nos ha dado buenas sensaciones al tacto. Son fáciles de colocar y traen un botón de encendido bastante accesible.

El microprocesador que lleva es el Qualcomm Snapdragon 821. Nosotros hemos probado el modelo de 32 gigas de almacenamiento, que cuesta 219 euros. Pero también está el modelo de 64 gigas que tiene un precio de 269 euros. Traen dos paneles independientes LCD de una resolución total de 2250 x 1440 píxeles,con una frecuencia de 72 Herzios. Para el sistema de sonido tenemos dos opciones: o bien escucharlo mediante los altavoces incorporados en las gafas. O conectar un sistema externo por el puerto minijack 3,5 mm.

La puesta en marcha es muy sencilla. Basta con emparejar sólo una vez las gafas con nuestro teléfono móvil por Bluetooth. Previamente tendremos que haber instalado en el teléfono una aplicación de Oculus Go. Nos pedirá introducir la pila que lleva el mando. Después conectamos la red Wifi a nuestras gafas. Y a partir de ese momento las Oculus Go ya funcionarán autónomamente. Esto tiene una ventaja grandísima, y es que no tendremos ningún cable conectado. Sólo será necesario cuando tengamos que cargar la batería mediante un cable micro-usb.

Las aplicaciones, juegos o cualquier contenido serán instalados en la memoria interna del dispositivo Oculus Go. Es este el encargado de procesar toda la información. Los contenidos van desde los juegos de plataformas, los simuladores aéreos, experimentar algunas escenas de terror, sumergirnos en escenarios marinos e incluso visualizar la Luna, entre otros. Además, incorpora la plataforma Netflix, Facebook 360 o Plex. Algunos de los contenidos son gratuitos.

En términos generales nos ha gustado la experiencia. Sobre todo, si nos iniciamos con la realidad virtual. Cabe destacar que los gráficos no son su punto fuerte. Los podríamos comparar algo superiores con los de las videoconsolas PlayStation 3 o Xbox 360. Pero es lógico ya que el motor gráfico incorporado tiene sus limitaciones. Para empezar con esta tecnología y pasar un buen rato este sistema de Oculus es más que suficiente.

Fuente

David Otrera

David Otrera

Referente TED Nivel Secudario | Editor de contenidos Profesor de Informática (CONSUDEC)

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