Privacidad: una cuestión de principios

Aún bajo escenarios adversos, el progreso tecnológico nunca se detuvo. Cuando los aliados intentaron frenar el avance alemán, tropezaron con una armadura invisible. Se llamaba Enigma. Mediante una técnica denominada sustitución era capaz de transformar las palabras en acertijos. En su versión militar, el aparato fue utilizado para codificar las transmisiones de radio.

Hoy en día la criptografía forma parte de nuestras vidas. El correo electrónico, las transacciones bancarias e incluso los teléfonos inalámbricos, recurren a una ciencia que ha llegado para quedarse. Y como era de esperar, Chrome nos ofrece una herramienta perfecta. Tan sólo bastará ingresar el texto, seleccionar un sistema y presionar el botón “encriptar”. En apenas tres clics, el arte de ocultar cobrará vida. El resto es historia.

Carlos Balmaceda

Editor de contenidos | Analista de Sistemas (Univ. Arg. J.F.K.)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.