Ojos del cielo: una ventana a la cartografía digital

Durante su esplendor, Villa Epecuén supo acunar a un gran centro turístico. Aunque no prosperó. En 1985, el pueblito de Adolfo Alsina desaparecía bajo las aguas. Tiempo después la laguna comenzaba a retroceder. Tras su manto de espuma y sal asomaban las ruinas, fieles testigos de un destierro prematuro.

Frente a la trágica inundación, la contracara nos relata el paso de “La Niña”. El fenómeno azotaba el 2009, cuando el calor intenso, los pastizales secos y la brutal negligencia, volvían a encender la mecha en la accidentada reserva de Costanera Sur.

Sin embargo, la expansión de las ciudades nunca se detuvo. De hecho la naturaleza tampoco logró doblegar a Clorinda, al Norte de Formosa. Pasaron más de tres décadas y el trayecto de urbanización continúa avanzando hacia el Sur y el Oeste.

Las tomas que ilustran estos acontecimientos no son azarosas. Fueron extraídas de TimeLapse. Junto a Earth y Maps, el producto de Google impacta por la precisión de sus fotografías satelitales. Y no es para menos. La herramienta se sustenta sobre una plataforma que analiza y procesa datos a escala planetaria. EarthEngine constituye el corazón de un catálogo inmenso. La base de datos cubre una variedad de perfiles: diagramas topográficos, mapas atmosféricos, estudios hidrológicos, estadísticas demográficas y la lista sigue.

Las imágenes de TimeLapse reflejan la evolución de sucesos naturales y artificiales a lo largo de 35 años. Los recorridos de la pantalla principal nos ofrecen un panorama único. La información recopilada entre los años 1984 y 2018 dan cuenta de ello. Desde ya, podremos adaptar dichos ejemplos a nuestras necesidades. Algunas ideas incluyen:

  • Retroceso del glaciar Columbia (Alaska – Estados Unidos)
  • Construcción del aeropuerto de Brandenburgo (Berín – Alemania)
  • Expansión costera (Dubai – Emiratos Árabes)
  • Deforestación (Rondonia – Brasil)
  • Minería (Chuquicamata – Chile)

Orbitando a gran velocidad, los satélites que dan vida a TimeLapse extienden los límites del conocimiento. Sus sensores de alta resolución transmiten las 24 horas, cruzando la frontera entre la realidad y la ciencia ficción. El futuro está aquí.

Carlos Balmaceda

Carlos Balmaceda

Editor de contenidos | Analista de Sistemas (Univ. Arg. J.F.K.)

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