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Un recorrido fascinante hacia los orígenes de nuestro léxico.


El lugar de las palabras

Mientras las conversaciones hilvanan sonrisas con medialunas, el lenguaje coloquial va cobrando vida en cada anécdota. Esas charlas de café contadas en tercera persona, se nutren de expresiones distendidas y silencios cómplices.

Ciertamente, las páginas de este diccionario local contienen vocablos que pueden herir la sensibilidad de los interlocutores e incluso, resultar definitivamente escandalosas. Muy a pesar de las caras largas, el ensamble de voces insolentes sigue permeando en un glosario que dista de ser neutral e insiste en cruzar, punzante, los delgados límites de la corrección política.

Así las cosas. Resulta que el lexicón de nuestros pagos guarda sus propias reglas. Por ejemplo, solemos bautizar bajo el seudónimo de “capo” al experto en alguna materia. Festejamos el carnaval, arrojando globitos llenos de agua o… “bombuchas”. En el “bodegón” compartimos “altos” platos caseros. Y cuando llega la hora del postre sucumbimos, sin mediar reflexión, ante un irresistible “mantecol”.

Es un hecho. El decálogo de modismos habita entre nosotros. Esa contracultura tácita pero a la vez presente trasunta un dialecto implícito en cada esquina, en cada plaza. Y reclama más espacios, tocando a la puerta sin previo aviso. Arremetiendo ante miradas perplejas. Pateando el tablero sin temor a rayar en el desparpajo.

Frente a la metamorfosis que sufren los usos y costumbres, el Departamento de Investigaciones Lingüísticas y Filológicas dedica esfuerzos para desentrañar el habla de los argentinos. A lo largo de trece carillas, una comisión especializada incorpora novedades, palabras que abrazan un ideario colectivo con marcado sentido de pertenencia.

Aunque esta empresa representa apenas una rama de los múltiples enfoques que la Academia Argentina de Letras se ha propuesto abordar. Consultas idiomáticas, pautas gramaticales, publicaciones digitalizadas, boletines en línea y un invaluable epistolario, constituyen tan sólo una muestra de los sorprendentes tesoros que la emblemática institución tiene para ofrecer. ¿Se animan a descubrirlos?

Carlos Balmaceda

Editor de contenidos | Analista de Sistemas (Univ. Arg. J.F.K.)

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