Lengua, arte y matemática: cuando aprender es un juego

Llega la hora del almuerzo y Federico aguarda su recompensa. A diferencia de otras mascotas, él prefiere la sopa de letras. Aunque para alimentarlo vamos a necesitar paciencia y mucha concentración: nuestro amigo sólo aceptará el patrón correcto de colores, vocales y consonantes.

Freddy nació en el 2001 y desde entonces viene conquistando el corazón de los más pequeños. La idea surgió como un juego didáctico y obtuvo más de un millón de visitas al año.

Sin duda, el teatro de juguete los asombrará. La calidad de sus contenidos se conjuga con una interface sencilla y ciertamente minimalista.

El recurso fue desarrollado en inglés, no obstante la vastísima oferta de actividades brilla con luz propia. El menú principal despliega siete secciones bien diferenciadas:

  • Matemática
  • Lectura
  • Arte
  • Música
  • Rompecabezas
  • Juegos
  • Herramientas para el docente

Recorrer el sitio constituye una experiencia fascinante. La propuesta nos invita a componer melodías, apilar bloques 3D y resolver rompecabezas. Pero apenas estamos en el comienzo.

Aventuras en kayak, carreras espaciales o campeonatos de bolos trazarán la excusa perfecta para aprender a sumar, a restar y a multiplicar. Mas si aún estamos aburridos, los desafíos incluyen partidas de ta-te-ti, ajedrez y damas.

Disponible para pcs, tablets y dispositivos móviles, la magia del teatro de juguete eleva su varita hacia el Nivel Inicial, sin pasar por alto al Primer y al Segundo Ciclo. Tras bambalinas, diseñadores gráficos, programadores e ilustradores aunaron talento, ingenio y creatividad.

Finalizamos aquí una breve reseña. Ahora les toca a ustedes descubrir el maravilloso hechizo de aprender jugando.

Carlos Balmaceda

Carlos Balmaceda

Editor de contenidos | Analista de Sistemas (Univ. Arg. J.F.K.)

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