Latín: el lenguaje universal

Sobre el pupitre, un jugoso ejemplar de malus domestica nos recuerda las leyes de Newton. La tentación de Adán representó para el joven físico una ventana hacia el descubrimiento. En efecto, su teoría gravitacional descansaba tras el brillo del fruto prohibido: la manzana.

En botánica, se utiliza el latín como sistema de nomenclatura. La idea está anclada a férreos fundamentos históricos. Asimismo, lo hallaremos presente en diversas áreas científicas, como paleontología, biología y medicina. El idioma ancestral tiene 2700 años. Nació en las laderas del monte Palatino, una de las siete colinas romanas.

Hoy, una extensión de Chrome nos invita a la reflexión. En cada solapa, los proverbios hablan con voz propia. Algunos develan verdades, otros despliegan enfoques estoicos e incluso están los que desnudan la frágil condición humana. Mens sana in corpore sano – Mente sana en cuerpo sano. Usus magister est optimus – La experiencia es la mejor maestra. De gustibus non est disputandum – Sobre gustos, no hay nada escrito. Qui tacet consentire videtur – Quien calla, otorga. Manus manum lavat – Una mano lava a la otra. Finalmente, una premisa indaga en las fronteras del paradigma educativo. Scientia potentia est – El conocimiento es poder.

Carlos Balmaceda

Editor de contenidos | Analista de Sistemas (Univ. Arg. J.F.K.)

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