Imaginaryinstruments.org
Una galería virtual exhibe insólitos instrumentos musicales.
Dar en la nota: acordes en clave literaria
Cuando la musa llama a las puertas de la ficción, el universo de lo posible tiende hacia el infinito. Abuelas eléctricas, computadoras autónomas, cirujanos plásticos robotizados, máquinas del tiempo y cerebros omnisapientes alternan matices entre el filo de la realidad y el sutil encanto de lo inverosímil.
De ese inventario de sueños futuristas, surgen artefactos que trascienden las fronteras de la cordura. Hablamos de objetos musicales imaginarios, mecanismos que han conquistado un lugar en la historia o tal vez, en los pasillos aberrantes del inconsciente colectivo.
Algunos artilugios resumían abstracciones conceptuales, como por ejemplo el clavicordio ocular, un aparejo que al relacionar la descomposición del espectro visible con la escala diatónica, ofrecía experiencias que combinaban forma, color y sonido. Otros dispositivos en cambio, hacían expresa gala del oscurantismo reinante, como el monstruoso piano de gatos, mencionado en escritos que datan del 1600.
Pasarían siglos para que el avance tecnológico permitiera concretar ideas que, otrora, hubiesen resultado descabelladas. Así, los peculiares aparatos elevaron su voz al desembarcar victoriosos en clásicos de culto, series animadas e inolvidables sagas de tv.
El Planeta Prohibido y El Día en que la Tierra se Detuvo, expusieron la flexibilidad del Theremin, una joya sin edad que en la actualidad nos deleita en su versión polifónica. Tiempo después, Spielberg estableció contacto al inmortalizar los cinco tonos en Encuentros Cercanos del Tercer Tipo. Y al caer el muro de Berlín, artistas de la talla de Jean-Michel Jarré amalgamaron en la maravillosa arpa de luz la potencia del láser con la síntesis electrónica.
Con la integración de componentes en silicio (VLSI) y el posterior advenimiento de Internet, el cisma termina de ampliar los horizontes. Bajo el paraguas de la alfabetización digital y los lenguajes de programación en bloques, los módulos impresos de bajo coste conquistaron el interés de las masas. Hoy, las capas de abstracción son tan eficientes que hasta las plantas logran “cantar“.
Factibles o inconcebibles, las curiosidades que brinda este fabuloso museo apodado M.I.M.I. (Museum of Imaginary Musical Instruments) apelarán al asombro de las almas desprevenidas… ¿Se animan a visitarlo?

















