Familia, videojuegos y educación: hacia un enfoque integral

Sobre la pantalla, la frenética carrera no daba tregua. El laberíntico escenario describía una misión tan sencilla como hilarante. Debíamos devorar confites de colores y escapar de los fantasmas. Contra todo pronóstico, nuestra “gula” sería bonificada con puntos extra y un pasaje hacia el siguiente nivel.

Pasaron veinte años desde la primera edición del “Pac-Man”. Desde entonces, el avance tecnológico continuó agregando condimentos a la tradicional receta. Los videojuegos sumaron filas de adeptos a fuerza de nuevas consolas y sistemas multiplataforma. Aunque no todo lo que brilla es oro. Los minúsculos píxeles pueden alterar nuestra salud física, mental y emocional.

La propuesta del buen jugador es divertirse con responsabilidad. El portal, dirigido a padres, educadores, médicos e instituciones brinda un completísimo panorama orientativo.

Las guías explicativas incluyen manuales para control parental, un resumen del modelo PEGI y una sección con noticias de interés. Finalmente, el buen jugador nos sorprenderá con una declaración de principios. Su decálogo aporta estrategias que equilibran entre el juego, la familia y las obligaciones.

La idea nació en el año 2014 y está impulsada por la Asociación Española de Videojuegos (AEVI). Como herramienta, el recurso constituye un eslabón más. Ciertamente, la extensa cadena educativa supone un desafío siempre vigente: educar sin imponer.

Carlos Balmaceda

Carlos Balmaceda

Editor de contenidos | Analista de Sistemas (Univ. Arg. J.F.K.)

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