Enfocados y motivados: cuando el tiempo vale oro

Las tropas se disponían a desembarcar en Normandía, cuando -una vez más- interrumpíamos nuestra investigación sobre geopolítica. En vano cayeron los esfuerzos por finalizarla. Resultaba más gratificante navegar en la red social que sobre las aguas heladas del Canal de la Mancha.

Frente a un escenario colmado de estímulos, mantener la concentración parece una empresa casi imposible. Internet gira en el aire como una moneda de dos caras. Una cara ostenta saberes, la otra, eternas horas de ocio.

En este sentido, Dayboard intenta restaurar un equilibrio. Básicamente, la extensión gestiona las horas que pasamos frente a la computadora. Para lograrlo impulsa un doble propósito: permite definir una lista de tareas y limita el tiempo que dedicamos a visitar sitios adictivos.

Luego de iniciar sesión la configuración será sencilla. Ingresamos los objetivos a alcanzar y definimos las páginas web que deseamos limitar. Asimismo, fijamos el tiempo máximo del recreo. Un recreo consiste en un rango variable de minutos. Cuando el intervalo expira, los portales controvertidos quedarán inaccesibles.

El resto quedará en las manos de Dayboard. En cada pestaña nueva, el recordatorio de los objetivos por cumplir guiará nuestra agenda. Finalmente, el balance entre trabajo y descanso rinde sus frutos. Y la tienda de Google, también.

Carlos Balmaceda

Editor de contenidos | Analista de Sistemas (Univ. Arg. J.F.K.)

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