Didáctica de la lingüística: un enfoque lúdico

Como medio de expresión, la lengua castellana abre posibilidades casi infinitas. Ávidos de lectura, nos abstraemos en el fascinante mundo de las letras. La variedad de formatos pareciera no tener fin. Los diarios acompañan el desayuno, los cómics acortan los viajes, los tratados refutan las teorías y desde ya, las cartas de amor aceleran el corazón.

Sobre las páginas, la coreografía transmite incertidumbre. Las frases transitan erráticas, delineando patrones caprichosos. Aunque las palabras nunca se desorientan. Navegando en la blanca inmensidad, logran ubicar el lugar que les corresponde. Así, la danza de puntos y comas se deshace en novelas, poemas y canciones inolvidables.

Poco importa si el libro corresponde a una edición lujosa o si está impreso en un apunte anillado: Martín Fierro siempre desenfundará su facón a tiempo. Menos importa si el escenario está construido en algarrobo o si apenas es un tablón. Ante la pregunta del juez, la respuesta resonará implacable: “Fuenteovejuna, señor”.

Desde su vasta riqueza, el lenguaje no deja de sorprendernos. El escritor practica en su arte una suerte de alquimia. Experimenta con las letras hasta transmutar su significado. Mezcla, asocia y vuelve a empezar. Pero en este laboratorio de tinta y papel no existen las fórmulas perfectas. Sin embargo, existen ciertas reglas.

Y esta es justamente la idea del recurso que hoy nos convoca. Vamos a visitar los confines del Molino de Ideas, una iniciativa privada que indaga en las raíces de la lingüística. Si de aprender jugando se trata, hemos llegado al lugar indicado. Básicamente, la web nos ofrece cinco laboratorios:

Molino Labs

Contiene herramientas que permiten conocer mejor nuestro idioma. Si no sabemos separar en sílabas una palabra, acudimos al silabeador. Si en cambio, tenemos dudas en dónde colocar el acento, utilizamos el acentuador.

Las curiosas aplicaciones incluyen un crucigramador, un pluralizador, un lematizador y la lista sigue. Los más atrevidos se animaron a utilizar el polémico insultador, un sistema que anuncia acabar con el monopolio de los insultos. ¿Será cierto?

Gomino Labs

Bienvenidos a la sala de entrenamiento de Molino Labs. Aquí trabajamos áreas específicas del lenguaje. Entre otros, los desafíos consisten en determinar el género de las palabras, separar en sílabas y finalizar los refranes. ¿Aun están aburridos? Pongan a prueba sus nervios compitiendo contra el ortógrafo o visitando al intrépido Dr. Cuaicap.

Onoma

Para Onoma, prácticamente no existen misterios. Mediante algoritmos de inteligencia artificial, ella nos devuelve la conjugación completa de un verbo. Escribimos su infinitivo y al presionar ENTER, Onoma nos sorprenderá con un informe detallado: definición, formas personales, simples y compuestas.

Fonemo Labs

Este kit de herramientas se orienta en particular a estudiantes del español, como segunda lengua. Básicamente disponemos de un transcriptor que traduce los términos ingresados en fonemas. Los resultados se expresan en AFI (Alfabeto Fonético Internacional). Asimismo, tenemos un silabeador, un buscador de homófonos y un asombroso rimario.

Vocalizo

¿Sabemos vocalizar? Nuevamente recurrimos a la experiencia del inigualable Dr. Cuaicap. En esta oportunidad, el asistente nos ayudará a practicar la pronunciación de las vocales.

Ciertamente, el Molino de Ideas no cesa de girar. Esta reseña tan sólo describe algunos de los múltiples proyectos que impulsan sus aspas.

Por ejemplo, se asombrarán al encontrar un “miniñol ” (diccionario de 1000 palabras) o un “refranario ”.

Redoblando la apuesta, los entusiastas del lenguaje extienden sus esfuerzos hacia el desarrollo de aplicaciones móviles y la organización de charlas itinerantes. ¡Vamos! Ahora les toca a ustedes descubrir los ingeniosos tesoros que esconde el Molino. ¡No se arrepentirán!

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