Diccionario invertido: el mapa de las palabras

Surcando la noche, el disco plateado genera respuestas antagónicas. Los más soñadores despliegan ingenio para hilvanar complejas rimas de amor. Otros, en cambio, le atribuyen fábulas de hombres convertidos en lobo y casas embrujadas. De hecho, el brillo que alumbra el primer beso es idéntico al que destila melancolía frente a un amor no correspondido.

Y aunque los griegos la convirtieron en diosa, Doña Selene también sufriría. Corría el año 1734 cuando la Real Academia no tuvo mejor idea que asociar sus fases con la demencia. Tal fue el desprecio que la RAE sentenció:

lunático, ca. (Del lat. lunatĭcus). 1. adj. Que padece locura, no continua, sino por intervalos.

Semejante desplante merecía una reparación histórica. Como de costumbre, el tiempo tuvo la última palabra. Inspirando juglares, poetas y astronautas, nuestra pálida heroína recobraría su papel de musa. Los números no mienten.

  • En 1495, el término “luna”, aparecía por vez primera. Los responsables: Antonio de Nebrija y su diccionario latino-español.
  • Según las estadísticas de Google, la palabra “luna” fue objeto de 1881829 búsquedas.
  • El 73% de las palabras del español está conformado por un grupo de 87718 palabras y “luna” pertenece a este grupo.

Para los entusiastas del lenguaje, DIRAE refleja algo más que estadísticas. Sin embargo, los datos que arroja el diccionario invertido derivan de campos francamente alejados de las Letras. Esta suerte de “demografía lexicográfica” conlleva en su ADN rasgos característicos de Matemáticas, Sociología e Historia.

A diferencia de un diccionario convencional, el buscador de DIRAE no se limita a brindar la definición de una palabra. Su motor de búsqueda nos entrega además los términos que encontró en su definición.

Podemos buscar palabras, frases e incluso categorías gramaticales.

Las funciones avanzadas de filtrado permiten filtrar ajustar el año de inclusión, la cantidad de sílabas y tipo de acentuación.

Cada definición viene acompañada de una ficha descriptiva. Las acepciones etimológicas incluyen -entre otros ítems- la fecha de aparición, la frecuencia de uso y la pronunciación.

Si la búsqueda lo amerita, el refranero termina de enriquecer la experiencia. Para nuestra sorpresa si buscamos la palabra “sol” DIRAE echará más luz que la mismísima estrella.

Como ingeniero en software, Gabriel Rodríguez Alberich continúa escalando hacia los confines del lenguaje.

Luego de implementar DIRAE nos sorprendió con otro gran tesoro: Covarrubias es la transcripción artesanal del primer diccionario de la lengua española.

El cine también tuvo una chance, con Ipsofacto, una galería de fotos en movimiento.

Sus proyectos abrazan pasión, locura y talento, condiciones indispensables para alcanzar la cima.

Carlos Balmaceda

Carlos Balmaceda

Editor de contenidos | Analista de Sistemas (Univ. Arg. J.F.K.)

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