Cuestión de azar

Cuando las elecciones escapan a nuestra voluntad, advertimos que Doña Suerte nos habla con voz propia. Esa señora de mirada esquiva y actitudes impredecibles, asume múltiples facetas. Su tácito discurso contempla horizontes fortuitos. La moneda en el aire, a punto de comenzar el partido. El bolillero vacilante, repleto de aspirantes al crucero. E incluso las margaritas, que Afrodita insiste en deshojar.

Ávido de información, el ejército de algoritmos conquista la incertidumbre. En este sentido, la tienda de Chrome ofrece extensiones especializadas. Disponemos de ruletas, dados, botones y hasta un vistoso cuarto de dólar. El objetivo es evidente: generar datos aleatorios. Exámenes, eventos deportivos, concursos, sorteos y la lista sigue. Circunstancias que requieren prescindir del factor humano y a la vez, sumar transparencia al proceso de decisión. Ciertamente, las posibilidades son infinitas.

Carlos Balmaceda

Editor de contenidos | Analista de Sistemas (Univ. Arg. J.F.K.)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.