A la escuela, con Google Play

Una batalla silenciosa

La década del sesenta marcó un cisma. La humanidad se debatía entre movimientos políticos, reclamos sociales y el fantasma del holocausto nuclear. El equilibrio entre la guerra y la paz, impulsaba un motor cuyos engranajes condujeron a grandes avances tecnológicos. Esa tensa calma trascendería las diferencias que separaban a Oriente de Occidente. De hecho, abrió una ventana de oportunidades.

En 1965, la ciudad de Malvern fue testigo de una invención inédita. El centro de investigación, ubicado en el corazón del Reino Unido, desarrollaba mejoras en los sistemas de radar. Intentaban perfeccionar un protocolo de alerta temprana.

El mecanismo consistía en un monitor sensible al tacto y permitía al operador deslizar sus dedos para identificar rápidamente las amenazas sobre el espacio aéreo. Gracias al esfuerzo del ingeniero Eric Johnson las pantallas se volvieron interactivas.

 

Medio siglo después

Tras años de evolución, las computadoras abandonaron el encierro del secreto militar. Las máquinas que protagonizaron una guerra fría ya no ocupan salones completos. Se han adaptado a nuestras necesidades. Ahora son tan pequeñas que caben en un bolsillo. Su arquitectura es muy compleja, aunque permanece oculta tras múltiples capas de abstracción.

Frente a este escenario, la relación hombre-máquina no se limita al autómata finito. Las líneas de código modelan un mundo globalizado, un mundo que comienza a prescindir del teclado y el ratón.

El nuevo paradigma es la consecuencia directa de un altísimo nivel de integración. Los equipos electrónicos han logrado cohesionar sensores, procesadores y software en la palma de una mano.

La idea de Graham Bell  lejos quedó del concepto original. Tras adquirir inteligencia propia, el artefacto de baquelita cortó el cordón que lo unía a la pared e incorporó múltiples funciones. Finalmente tomó la mano de Android para formar un matrimonio perfecto.

 

Cuatro amigas inseparables

El presente nos revela un paisaje habitado por pantallas táctiles. Los algoritmos que gobiernan teléfonos celulares y tablets integran la punta de una lanza muy filosa. La industria del software acepta el desafío y está dispuesta a dar en el blanco. En este sentido, el abanico de áreas a cubrir se relaciona con nichos disímiles. Las categorías son más de treinta e incluyen aplicaciones orientadas hacia el entretenimiento, el cuidado de la salud, la gestión de negocios y la lista sigue.

Como nativos digitales, nuestros hijos merecen absorber algo más que acordes pegadizos y juegos arcade. Google comprende esta necesidad y nos ofrece una galería de aplicaciones didácticas.

Google Play para Educación es un producto pensado para la escuela. Cubriendo edades que van desde los 3 hasta los 12 años, las temáticas abarcan -entre otras- matemáticas, lengua y ciencias. Los docentes pueden recorrer la biblioteca filtrando por grado, materia o términos clave.

Redoblando la apuesta, Google va por más. Y eleva la vara para generar valor agregado. Cada aplicación pasa por un proceso de selección y clasificación.

En este sentido, se ha puesto el foco en la calidad. Un equipo de especialistas tendrá la noble misión de asegurar que los contenidos se ajusten a criterios estrictos. El tamiz de Google Play garantiza que las aplicaciones educativas podrán ser utilizadas dentro del ámbito escolar. Pero los requerimientos del gigante tecnológico no finalizan aún. Las recomendaciones para los desarrolladores indican además promover una filosofía apodada “4 C “. Este esquema aconseja trabajar sobre cuatro pilares:

  1. Creatividad
  2. Pensamiento crítico
  3. Trabajo colaborativo
  4. Comunicación grupal

 

Google Play en acción

La implementación combinada de tablets y chromebooks permite a las escuelas maximizar los beneficios que brindan los productos de Google. Invertir en tecnología y capacitar al personal docente, constituye el primer escalón. El ascenso continuará durante las experiencias áulicas. No obstante, la altura de la “montaña” constituye una variable irrelevante. Sólo harán cumbre quienes se animen a innovar.

A continuación, ofrecemos los testimonios de una educación ciertamente posible:

“Se potencia a los alumnos para que hallen sus propias respuestas. Esta metodología los coloca en el camino hacia el liderazgo.”Beth Mossholder, maestra de Tecnología en tercer grado. Escuela estatal C2E – Parker, Colorado, USA.

“La semana pasada, comencé a habilitar aplicaciones Android para usuarios de Chromebooks. El proyecto abarca a estudiantes y docentes que van desde Nivel inicial hasta Segundo Grado. Fue recibido con gran entusiasmo. Entre otras novedades, la tienda de Google incluía herramientas que estaban únicamente disponibles para Ipad.”Lance Yolder, facilitador tecnológico. Distrito escolar de la localidad de Steuben, USA.

“Cuando tienen una tablet en sus manos, los chicos se involucran mucho más. Las cosas han cambiado por completo. En este sentido, noto grandes diferencias respecto del modo en el que venía impartiendo clases. Manejar la tienda de Google es una tarea muy sencilla. Simplemente selecciono una o más aplicaciones y se las envío a mis alumnos.”Danielle Gradone, maestra de tercer grado. Escuela elemental de la ciudad Hillsborough, USA.

Nexus 7 es una tablet desarrollada por Asus y Google. El dispositivo se utilizó como prueba piloto y precede a una familia de plataformas similares.

Un grupo de docentes, directivos y alumnos fueron los primeros en descubrirlo. En el 2013, las escuelas del distrito escolar de Nueva Jersey participaron en el estudio de campo.

Los resultados fueron contundentes. La alegría en los rostros de niños y adultos anticipaban un horizonte exitoso. ¡Bienvenidos! El futuro está aquí.

Carlos Balmaceda

Carlos Balmaceda

Editor de contenidos | Analista de Sistemas (Univ. Arg. J.F.K.)

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