El rendimiento académico y la gestión de emociones ante los exámenes

 

 

Por Antonio Crego

Profesor titular de Psicología en la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA). Es autor del blog PSY’N’THESIS sobre investigación y nuevas ideas en psicología.

Realizar un examen es una de las situaciones potencialmente más estresantes en la vida académica. Además, experimentar estrés se asocia a un peor rendimiento en las evaluaciones, lo que se traduce en calificaciones más bajas. En una investigación reciente, analizamos cómo el uso de determinadas estrategias de afrontamiento puede ayudar a los estudiantes a gestionar esta situación, contribuyendo a reducir el estrés y a incrementar su sensación de eficacia a la hora de responder a los exámenes.

The emphasis is on coping
Can’t you see this in my face?

(Blur. “Coping”. Modern Life is Rubbish)

Según una conocida “leyenda académica”, en el examen final de una importante escuela de negocios británica se pidió a los estudiantes que definieran el concepto de “riesgo”. Un estudiante completó su hoja de respuestas con sólo una frase: “Riesgo es esto”. Le dieron la máxima calificación. Cuando nos enfrentamos a un examen, a veces la mera sensación de que estamos nerviosos ya anticipa que la cosa no va a ir bien. De hecho, una de las fuentes de información que usamos para evaluar la naturaleza de las situaciones en que nos vemos envueltos es nuestro propio cuerpo. Si éste nos envía señales como las que son típicas del estrés (inquietud, tensión, aceleración del ritmo cardíaco, problemas para conciliar el sueño…), deducimos no sólo que la situación puede entrañar algún tipo de amenza, sino también que posiblemente no vamos a ser muy eficaces a la hora de salir airosos de ella. Los procesos que relacionan estrés y eficacia personal son, en realidad, más complejos, pero hay algo claro, diversas investigaciones han puesto de manifiesto que existe una relación entre el estrés académico y el rendimiento de los estudiantes. En general, aquellos estudiantes que experimentan mayores niveles de estrés o que están más “quemados” -es decir, que presentan síntomas de burnout– tienden a recibir peores calificaciones y a presentar un menor nivel de logro académico.1-5

En un estudio que ha aparecido recientemente en el Journal of Dental Education, hemos tratado de arrojar algo de luz sobre los mecanismos que llevan desde la percepción de estrés en estudiantes a la obtención de peores resultados en los exámenes.6 En esta dinámica, dos variables parecen desempeñar un papel central. Una son las estrategias que los estudiantes usan para enfrentarse al estrés; la otra, el grado en que éstos se perciben más o menos eficaces o competentes a la hora de realizar los exámenes.

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