Entre mosaicos de colores, comenzamos a programar.

El pequeño autómata ejecuta las órdenes con precisión milimétrica. Camina por los laberintos estrechos, sin titubear. Sus pasos son cortos pero firmes.

Evidentemente, no tiene prisa. Lo vemos avanzar de a una baldosa a la vez. Sabe que en este mundo diminuto, no habrá espacio para el error.

Él no busca oro ni cofres repletos de joyas. Muy por el contrario, su objetivo es menos ambicioso, aunque por cierto, sumamente divertido. Si logra dar con el tesoro, una lamparita sobre su cabeza se encenderá.

Nuestro amigo sonríe cuando pisa una baldosa azul. Y tal es su alegría, que un deseo profundo lo lleva a “iluminarla”. Una por una, las hará resplandecer en un amarillo intenso.

Hoy aprenderemos a controlar a Lightbot.

El recurso desarrolla prácticas sencillas, organizadas en una secuencia didáctica.

Cada desafío comienza con una guía, a manera de introducción. Prestemos atención a los globos de texto, Lightbot nos está hablando.

De lo simple a lo complejo, la primera parte presenta los comandos básicos:

  • Avanzar.
  • Rotar a la derecha.
  • Rotar a la izquierda.
  • Saltar.

La segunda parte desarrolla el concepto de procedimiento. Bajo el lema de “divide y vencerás”, agruparemos las tareas en bloques de comandos.

Referenciando los procedimientos desde el programa principal (Main), brindaremos mayor o menor grado de granularidad a la lógica del programa.

A continuación, llegará el momento de abordar las estructuras de repetición.

La última parte ilustra patrones clásicos de control de flujo, como los bucles y la recursividad.

Con una interface intuitiva, la herramienta nos invita a descubrir el arte de la codificación.

¡Vamos! Acompañemos a Lightbot en sus intrincados recorridos. Su corazón de hojalata nos necesita.

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