Trabajo colaborativo: La leyenda de la yerba mate

Colaborando es más rico en todos los sentidos

Los niños de cinco años de la Sala Naranja del Jardín Infantes N° 4 reconstruyeron la leyenda de la yerba mate a través de dibujos digitales y la sonorizaron,  utilizando distintos elementos, tanto musicales como de la vida diaria.

Cómo se trabajo desde el área de Prácticas del Lenguaje:

Se efectuó una selección de leyendas típicas de nuestro país, de nuestra cultura. Después de realizar en diferentes días la lectura de las mismas se les pidió a los niños que eligieran la que más les había gustado para investigar.

Eligieron “La leyenda de la yerba mate”.  Investigaron sobre el paisaje, los animales autóctonos y los habitantes originarios, siendo en ese caso los guaraníes. Realizaron una investigación también sobre el mate, las distintas formas de tomarlo en sus casas y los distintos significados, según cómo se ceba en la creencia popular: Mate dulce: amistad   Mate muy caliente: me muero de amor por vos   Mate frío: desprecio

Cómo se trabajó desde el área de Música:

Al llegar a mi clase, los niños sabían perfectamente el argumento de la leyenda, lo habían trabajado con su maestra. Estaban inmersos en el escenario, en la temática, en la simbología del relato y los personajes, así que plantearles que imaginaran el contexto sonoro fue mucho más sencillo y directo para ellos.

Imaginar a Yasí y Araí caminando en la selva visualmente los llevó al sonido de sus pasos. Imaginar la escena de la aparición del yaguareté y de las chicas en peligro los remitió inmediatamente a un momento de suspenso. Imaginar el flechazo al yaguareté, el rugido de este al ser herido. La diferencia con la segunda vez en que muere y como sería su último rugido.

Todos los sonidos descritos en estas situaciones fueron reproducidos vocalmente y corporalmente en la primera instancia,

Luego se planteo el interrogante de con que más… con que elemento, con que instrumento podía hacerse.

Y así surgió la búsqueda en parches, panderos, tambores del momento de suspenso, del disparo de la flecha con sus dos momentos (el disparo propiamente dicho y la trayectoria y el impacto). Esto requirió una búsqueda de a dos con todo lo que esto implica en el trabajo en equipo, la mirada, la coordinación para realizar este sonido en conjunto.

Se exploraron diferentes sonidos, para la trayectoria frotando un parche con un palillo, el aro del parche; como se dificultaba darle continuidad al sonido se probó frotar una superficie mayor, – el pizarrón- con una clave y el impacto con el entrechoque de dos cajas chinas entre dos chicos. Para la toma de las muestras sonoras se seleccionaron algunos de los chicos;  para que hubiera mayor silencio mayor concentración se reunieron los materiales, se grabaron cada uno por separado, tratando de buscar y reproducir el sonido inicialmente buscado. Los sonidos se interpolaron en el contexto de la leyenda, completando con esta imagen sonora la imagen visual de las ilustraciones ya realizadas por ellos mismos digitalmente.

Cómo se incluyó la tecnología:

Los niños ya venían realizando dibujos digitales libres con el mouse en el programa graficador KID PIX.

Habían superado la primera frustración que produce el querer dibujar con el mouse. En principio solo podían hacer rayas o círculos abiertos. Al efectuar su mente la sincronización del movimiento horizontal realizado con su mano en el mouse y el seguimiento ocular de la aparición de ese movimiento en la pantalla de forma vertical, todo fue redescubierto. Las formas comenzaron a tener sentido e intención.

Cuando ya se sintieron seguros realizando trazos digitalmente con el mouse, se les incorporó la pizarra y el lápiz óptico.

Habiendo explorado libremente el material, lo suficiente como para sostener la intención en el dibujo, se les pidió que recordaran la leyenda de la yerba mate, trabajada ya en la sala con la maestra y que eligieran la parte que mas les gustara para dibujarla.

Por supuesto, como es de esperar en este tipo de historias, muchos niños eligieron dibujar la luna (Yasi) y la nube (Irai) en el cielo mirando la tierra. Otros prefirieron al hombre guaraní con su arco y flecha.

Revisando los dibujos observamos que había muchos con algunas escenas y ninguno con otras. Conversamos entre todos y decidimos describirlas con palabras -como creíamos que eran-, y en cada caso uno de los niños se ofrecía a dibujarla.

La grabación constó de dos partes bien diferenciadas. En la primera parte se trataba de grabar los sonidos que experimentaban en la clase de música con la señorita Ángeles, estas se realizaron dentro de la sala de música y estando todos los niños en el lugar. Inmediatamente después de la grabación les pedimos que cierren los ojos y les hicimos escuchar para que identifiquen de qué parte se trataba.

En la segunda parte se les preguntó quienes querían prestar su voz para contar el cuento; se les explicó que debían grabarla estando solos con la señorita de tecnología para que no interfirieran otros sonidos. Los niños que se ofrecieron a hacerlo, miraban la imagen dibujada y la contaban, teniendo en cuenta que estaban inmersos en el escenario, en la temática, en la simbología y en los personajes, ya que habían sido trabajados en la sala con la maestra, el relato salía de forma espontánea.

Al terminar, cada uno quería escucharse y era muy lindo verlos taparse la boca con la mano, escondiendo una sonrisa mezcla de vergüenza y asombro y ver sus miradas perdidas o más bien abstraídas, inmersas en su propio relato.

Como siempre, se confirma una vez más, que el trabajo de los docentes en equipo da como resultado una riqueza imposible de igualar.

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